Origen
La historia de Ferroga comienza en 2011, cuando la pasión por el vino, presente durante generaciones en la familia, encontró su lugar en el Valle de Uco. Allí se plantó un viñedo y, luego, comenzó el aprendizaje: observar el suelo, acompañar las estaciones y comprender cómo se revelaba cada cosecha en las uvas.
Durante los primeros años, el vino hacía un recorrido corto: salía de la viña hacia la mesa de la familia, donde se compartía con los amigos. Poco a poco, ese círculo empezó a abrirse para que otras personas probaran las botellas, y despertó el deseo de conocer su origen. Ferroga creció a partir de ese interés, sin perder el vínculo con el lugar donde todo comenzó.

La altitud como identidad
A 1.100 metros sobre el nivel del mar, el Viñedo Ferroga convive con el sol intenso de Los Chacayes y con el frío que llega por la noche. Esa alternancia interviene en la maduración de las uvas y permite que la fruta gane expresión sin perder su frescura.
El suelo también deja su marca. Las piedras, la caliza, las margas y la arcilla forman parte del paisaje bajo las vides y de la historia que queremos contar en cada vino. En este escenario se cultivan las uvas que dan origen a vinos elaborados exclusivamente con lo que se cosecha en nuestro viñedo. Desde la cosecha manual hasta la selección de las bayas una a una, las decisiones en la bodega buscan preservar lo que comenzó en el campo.

Etiquetas
Ferroga nació en pequeñas cantidades y sigue respetando la dimensión de cada cosecha. Algunas cosechas permanecen en nuestra biblioteca particular, donde acompañamos su evolución y aprendemos con el paso del tiempo.
Cada elaboración es distinta y cada botella se numera individualmente, con un número que indica su lugar dentro de la cantidad limitada de la cosecha en la que nació. Es una forma sencilla de registrar algo esencial y de mostrar que ese vino pertenece a una cosecha y a un momento únicos.

Enología
Desde los primeros años, Ferroga cuenta con la participación del enólogo Santiago Achával. Su experiencia ayuda a interpretar el viñedo y a tomar decisiones a lo largo de la elaboración, siempre con atención al tiempo de maduración y al carácter de las uvas.
En el blend 2023, su firma acompaña la etiqueta. Con ella, se reconoce un trabajo construido en conjunto y una convicción que orienta el proyecto: el vino debe permitir que Los Chacayes se exprese en la copa.

Hechos para el tiempo
Los vinos Ferroga se elaboran para evolucionar en botella. Con los años, la fruta puede ceder espacio a nuevos aromas, mientras la textura y la estructura encuentran otras formas de equilibrio.
Eso no exige esperar una ocasión lejana. Abrir una botella hoy es conocer la expresión actual de esa cosecha. Guardarla es aceptar la invitación a descubrir lo que el tiempo aún puede revelarnos.
